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Reanimación Cardiopulmonar

Cuando hablamos de reanimación cardiopulmonar (RCP), se trata básicamente de una serie de técnicas o maniobras, cuyo principal objetivo es prestar el auxilio a una victima de manera que se pueda restaurar la respiración y la circulación sanguínea a sus órganos vitales. Este procedimiento se realiza cuando se presenta un cuadro donde la víctima deja de respirar de manera repentina, provocando que esta deje de tener pulso.

Por tanto las situaciones de emergencia que por su gravedad requieran el soporte vital inmediato, se presenta  cuando la victima se encuentra inconsciente y ademas se detecta que esta no respira, lo cual puede ser provocado por muchos factores como un atragantamiento con pérdida de consciencia, una sobredosis de alguna sustancia, un accidente, entre otras causas que logran alterar que el sistema respiratorio funcione.

Un paro respiratorio se convierte por tanto en un estado de extrema gravedad, ya que al no respirar no se traslada el oxigeno de manera regular a órganos vitales, por lo que es indispensable seguir ciertos pasos para aumentar las esperanzas de supervivencia de la victima:

Verificar el estado de la víctima
Lo primero que se debe hacer es comprobar si la victima se encuentra inconsciente, para lo cual primero se colocará a esta boca arriba, para luego estimular a que reaccione, ya sea hablándole o mediante pequeños golpes, sin embargo si ante estos estímulos, la victima no abre los ojos quiere decir que no puede recuperar la consciencia, y si ademas detectamos que hay ausencia de respiración, todo esto haría presumir que presenta un paro cardio respiratorio, por lo que ante esta sospecha se deberá pedir ayuda medica especializada de manera inmediata.

Liberar la vía respiratoria mediante la maniobra frente-mentón
Debemos saber que en estos casos los músculos de la víctima se muestran relajados, lo que puede ocasionar que la lengua se posicione hacia atrás de su posición, tapando la tráquea lo que puede impedir que entre o salga el aire. Por tanto se debe proceder a liberar la vía aérea, tratando que la garganta quede libre, de modo que el aire pueda ingresar y salir fácilmente de los pulmones. Para esto se debe tomar a la victima con una mano en su frente y con la otra en su mentón, tratando de mover su cabeza hacia atrás, haciendo que el mentón suba, logrando de ese modo despejar la garganta de la victima.

Detectar si la victima respira
En esta etapa, mientras se realiza la maniobra frente mentón, se debe acercar el oído a la boca de la víctima, para lograr detectar mediante los sentidos si la victima continua respirando. Es decir existen distintos modos de detectar si la victima respira, ya sea observando los movimientos del pecho mientras esta respira, así como los sonidos que se emiten mientras esta respira, e incluso se puede sentir el calor del aire que se expulsa por la boca de la victima.

A estas alturas la comprobación  del pulso ya no es determinante, ya que si se trata de un ataque cardíaco no habrá latido, incluso cuando el fallo ha sido respiratorio, a los pocos minutos de igual modo se le parará el pulso, por lo que lo mas apropiado desde un principio, apenas se detecte la ausencia de respiración, es actuar como si tampoco tuviera latidos, lo que implica en primer lugar dar aviso a los servicios médicos de emergencia.

Realizar compresiones torácicas
Al verificar que la victima está inconsciente y sin respiración, luego de dar aviso al servicio medico especializado, se debe iniciar la reanimación cardiopulmonar, iniciándose con 30 compresiones torácicas externas, las cuales estarán seguidas de dos ventilaciones artificiales.

Para realizar las compresiones torácicas, se debe tener una mano dominante, la cual se debe colocar abierta y la otra encima, tratando que los dedos queden entrelazados, para luego colocarse en el pecho entre los pezones en la parte central del tórax. Luego con los codos completamente extendidos, se debe dejar caer todo el peso sobre las manos, realizando un movimiento intenso y rápido.

Lo importante de este procedimiento, es que si estas compresiones se ejecutan correctamente, lograremos que una pequeña cantidad de oxígeno llegue al cerebro y al corazón, lo cual sera suficiente para mantener el cuerpo hasta recibir la asistencia del equipo medico especializado.

Mientras se realiza las compresiones se debe debe tratar que la frecuencia de estas sea superior a 100 pulsaciones por minuto, y que ademas el pecho de la víctima se hunda entre 4 a 5 centímetros, y luego de una compresión hay que dejar que el tórax vuelva a expandirse hacia su posición antes de realizar la siguiente compresión. Tampoco se debe parar la reanimación, hasta que la víctima se recupere o la asistencia medica especializada se haga cargo de la victima. Considerar asimismo que después de realizar 30 compresiones torácicas, se debería brindar dos ventilaciones artificiales.

Suministrar ventilación boca a boca
Para realizar las ventilaciones artificiales, se inicia con la maniobra frente - mentón mencionada anteriormente, donde primero se debe abrir la vía aérea, y luego se debe tapar la nariz para lograr que el aire que se insufle no se escape. Por tanto para realizar esta ventilación, primero se realiza una inspiración normal y luego se coloca la boca en la boca de la víctima, procurando quede sellada completamente, para luego proceder a expulsar el aire, de modo que este llegue a los pulmones de la victima.

Otro aspecto a considerar es que mientras se realiza la ventilación, se debe observar si el pecho de la víctima se llega a elevar, ya que de ser así, significa que las insuflaciones son efectivas, no olvidando siempre la frecuencia de 2 ventilaciones por cada 30 compresiones torácicas.

Finalmente no olvidar que la vida de la victima en esta situación depende directamente de la efectividad del procedimiento de reanimación, por lo que es recomendable contar con más de un reanimador, quienes ademas deben alternarse, de modo que el proceso sea continuo, y por ningún motivo se debe abandonar a la víctima.

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