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El ruido y vibraciones

Primero debemos conocer la naturaleza del ruido, ya que se trata de un tipo de contaminante que puede producir algunos daños en el trabajador como hipoacusia o fatiga auditiva, incluso puede ocasionar otro tipo de daños y efectos poco deseables de tipo extra-auditivo. Por su lado las vibraciones ocasionan daños y lesiones, las cuales producen efectos relacionados con el malestar moderado o crónico, que ocasiona muchas veces la alteración del comportamiento y rendimiento del trabajador.

De este modo el ruido se convierte en uno de los agentes contaminantes más comunes en los puestos de trabajo, en especial en el rubro industrial, por el uso de equipos y maquinaria de gran envergadura.

Es así que la relación entre la exposición al ruido y sus efectos auditivos es bien conocida, sin embargo hay otros efectos relacionados con el ruido, los cuales no son valorables fácilmente, ya que sus efectos implican desde una simple molestia hasta la presencia de alteraciones fisiológicas en distintos órganos, es decir no solo afecta al oído sino que involucra muchas veces trastornos cardíacos, cambios imprevistos en la presión arterial, problemas estomacales, trastornos nerviosos, cansancio o fatiga durante el desarrollo de las actividades, dolores de cabeza, lo que finalmente provoca cambios en la conducta del afectado, distracciones involuntarias, disminución del rendimiento, alteraciones psicológicas, irritabilidad, etc.

Para la identificación de este tipo de problemas se utiliza ciertas metodologías que básicamente consisten en realizar una evaluación ergonómica del ruido, a fin de identificar los factores de riesgo y evaluar de manera sencilla las soluciones aplicables a los distintos problemas ocasionados por el ruido. Se podría utilizar una metodología parecida para el caso de las vibraciones, a pesar de que estas se constituyen como una especie de contaminante poco estudiado desde el punto de vista o enfoque ergonómico.

Por ejemplo para identificar si existen factores de riesgo de índole ergonómico, cuyo origen se da por la existencia de ruidos en el puesto de trabajo durante el desempeño de actividades, se puede analizar los siguientes aspectos:
  • Analizar si algún trabajador presenta molestias provocadas por el ruido que tiene en su puesto de trabajo. 
  • Verificar si es necesario forzar la voz para poder hablar con trabajadores de puestos cercanos debido a la existencia de ruido. 
  • Analizar si es difícil oír una conversación entre trabajadores en un nivel de voz normal a causa del ruido existente.
  • Constatar si los trabajadores presentan dificultades para concentrarse en su trabajo debido al ruido existente en su zona de trabajo. 
Si alguno de los aspectos mencionados previamente se dieran en el puesto de trabajo, se debe proceder a realizar la evaluación del factor de riesgo a fin de determinar la solución mas idónea, de modo que esta se encuentre encaminada a reducir el ruido. Por tanto las soluciones que se adopten deben ser organizativas, de modo que contribuyan a disminuir la exposición al ruido de los trabajadores durante el desarrollo de sus actividades.

Lo importante es que las medidas de control del ruido molesto se realicen bajo los mismos principios que las que se aplican para la prevención del daño auditivo, lo que equivale a decir que de preferencia las actuaciones sobre la fuente generadora de ruido deben ser mucho más eficaces que las que se apliquen sobre el medio de transmisión del ruido, y a su vez éstas resulten más eficaces que las que se aplican directamente al receptor. Toda medida  adoptaba debe aplicarse sin poner en riesgo la seguridad y salud del trabajador, considerando siempre lo siguiente:
  • Darle siempre prioridad a las intervenciones sobre las actividades afectadas por el ruido 
  • Evaluar los efectos de las soluciones adoptadas sobre otras tareas en el centro laboral 
  • Verificar de manera periódica la eficacia de las medidas adoptadas, mediante una programación donde se señale las condiciones reales del lugar de trabajo, mediciones del ruido, técnica empleada y la persona encargada para su control.
Para el monitoreo continuo de estos factores de riesgo se debe considerar:

Análisis de las características de las tareas realizadas
Revisar detalladamente las tareas del trabajador, y si se llega a determinar la existencia de ruido, es recomendable realizar una correcta programación de dichas tareas, tratando siempre de alternar las tareas ruidosas con las que no implican un riesgo de ese tipo.

Evaluación de las fuentes de ruido
Mejorar la organización de tareas, distribuyendo de manera adecuada los puestos de trabajo, y realizando la rotación de puestos que implican tareas ruidosas con las poco ruidosas. Asimismo se debe dotar a la zona de trabajo lugares sin ruidos para las pausas respectivas, las cuales deben efectuarse de manera periódica a lo largo de la jornada laboral.

Mantenimiento de equipos e instalaciones
Determinar si el nivel de ruido producido por equipos, herramientas y máquinas se incrementan por falta de mantenimiento de las mismas o debido a vibraciones innecesarias provocadas por la mala disposición de maquinarias. Considerar que el ruido puede producirse debido a la existencia de partes flojas o de partes metálicas golpeadas por otros materiales. Se debe adoptar entonces un plan de mantenimiento periódico apropiado, aplicando una adecuada lubricación, alineamiento, remplazo de piezas gastadas, etc.

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